Esos momentos en los que quieres que sea tuyo y sólo tuyo, porque no existe
la perfección pero paradójicamente, tú, la que no creías en el sentimiento del amor ni
en la persona perfecta, has caído en la red. Una red de la que no quiero
escapar, porque para mi él es perfecto en todos lo sentidos.
Tus abrazos que valen por tres, siempre tan amables y delicados a la vez que desbordantes de cariño.
Tus tres tipos de sonrisa; la primera, la que significa que algo te ha hecho gracia de verdad, la que sueles usar con tus amigos, la segunda, le que usas cuando quieres agradar a alguien, y la tercera, para mí la más importante: la que usas para demostrar que alguien te importa, esa que esbozas con las comisuras de tus labios y remarcas con una mirada de ojos marrones. Porque yo sólo te quiero a ti, y espero que alguna vez lo sepas y sientas lo mismo también. Porque te necesito a mi lado para quitar ese revoloteo de mariposas en mi estómago. Porque necesito ser feliz contigo, sólo contigo.
Porque mi mente sólo puede dedicarse a imaginar.
A imaginar mañanas, tardes, noches, y días a tu lado.
Tus abrazos que valen por tres, siempre tan amables y delicados a la vez que desbordantes de cariño.
Tus tres tipos de sonrisa; la primera, la que significa que algo te ha hecho gracia de verdad, la que sueles usar con tus amigos, la segunda, le que usas cuando quieres agradar a alguien, y la tercera, para mí la más importante: la que usas para demostrar que alguien te importa, esa que esbozas con las comisuras de tus labios y remarcas con una mirada de ojos marrones. Porque yo sólo te quiero a ti, y espero que alguna vez lo sepas y sientas lo mismo también. Porque te necesito a mi lado para quitar ese revoloteo de mariposas en mi estómago. Porque necesito ser feliz contigo, sólo contigo.
Porque mi mente sólo puede dedicarse a imaginar.
A imaginar mañanas, tardes, noches, y días a tu lado.
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